miércoles, 27 de enero de 2010

Nº 7: PARA SIEMPRE

El creía que la había olvidado. Pero en el fondo, sabía que seguía tan enamorado de ella como el primer día en el que la miró. Ella se dio cuenta y le sonrió, haciendo que esa sonrisa le hipnotizara por completo.

Pasó mucho tiempo con ella, creyó que sería para siempre, aunque le habían dicho que no se podía enamorar tanto de una chica como aquella, tan guapa, tan simpática, tan…perfecta, al menos para él, porque sufriría más cuando aquello acabase.
Durante el tiempo que estuvo con ella, pasaba noches enteras sin poder dormir, pensando en su mirada, en su sonrisa, en su cuerpo. Preguntándose como podía haber acabado una chica como aquella con alguien como él. Nadie logro entenderlo nunca. En el pueblo había quien decía que era un milagro y según él, lo era sin duda. Pero aun así, incomprensiblemente, ella se enamoro tanto de él, que por mucho que los hombres más guapos del mundo quisieran pasar mil noches con ella, hacia caso omiso, miraba para otro lado, o le besaba, haciendo que el amor que él sentía se intensificara mas.
Un buen día, estaba ella rebuscando por sus cajones, cuando halló una nota que él le había escrito. Intrigada, comenzó a leer la nota y decía así:

“Cariño, si estás leyendo esto, es porque lo nuestro está a punto de acabar. Todo este tiempo que he pasado contigo ha sido el mejor de mi vida. Nunca pude haber imaginado que podría estar tan feliz con alguien como lo he estado contigo. Siempre fuiste sincera, fiel y siempre me quisiste como el primer día, como aquel día en el que teníamos dieciocho años y yo pase con mi viejo coche por delante de un parque donde estabas sentada con tus amigas. Me baje y fui a hablar contigo, pero casi no me diste tiempo para hablar, porque me besaste allí, delante de tus amigas. Supongo que si el amor a primera vista existe, el nuestro lo fue sin duda.

Pero ahora tengo que contarte algo. Yo no fui del todo sincero contigo. No te lo conté todo. La verdad es que yo ya sabía que ibas a besarme, por eso me baje del coche. Siempre lo he sabido todo, pero gracias a eso he podido escribirte esta nota.

Bueno, supongo que tu novio no era tan normal como creías. Pero de lo que puedes estar segura es que te he querido, te quiero y te querré como nunca he querido a nadie en mi vida.

Adiós mi vida. Siempre estaré contigo, te quiero."

VÍCTOR

Rocío dejo caer la nota al suelo, al tiempo que sus ojos se empañaban en lágrimas. En su rostro se dibujaban muchas cosas, tenía un lio enorme de sentimientos, pero ante todo estaba confusa, no lograba entender la nota del todo. Decidió llamar a Víctor, pero alguien se adelanto, porque el teléfono empezó a sonar de repente. Como un rayo, Rocío cruzó la sala en dirección a la cocina. Descolgó el teléfono.

-¿Si? – pregunto Rocío
-¿Rocío Martin? – le pregunto una voz al otro lado.
-Si, soy yo, ¿Qué ocurre? – Rocío estaba empezando a preocuparse.
-Su marido, Víctor. Ha…sufrido un accidente y acaba de morir de camino al hospital, lo siento – le dijo apesadumbrada la voz.
-¿Dónde está? – pregunto Rocío entre lagrimas
-En el hospital del Príncipe, si quiere puede ir a verlo, ¿Rocío? – pero Rocío ya había colgado. Se puso lo primero que encontró y salió de su casa, dirigiendo su mirada, por alguna razón, hacia el sillón preferido de Víctor. Donde se sentaba a ver sus partidos de baloncesto mientras ella estaba fuera. Allí no vio a nadie, pero sintió algo. Fue un sentimiento agradable, como si alguien la abrazase. Se sintió tranquila durante unos segundos, como si nada de aquello estuviese pasando, como si aquel día, fuese simplemente un día mas. Pero no era un día más.

Salió de casa con los ojos empapados en lagrimas, cerrando la puerta tras de sí, mientras un hombre la miraba desde dentro de casa.
-Adiós preciosa – dijo el hombre, agitando su mano.

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