miércoles, 24 de febrero de 2010

Nº 16: VUELVE

Trozos de cristal desparramados por un suelo encharcado. Fotos quemadas, empapadas en lagrimas. Un panorama desolador donde se respiraba dolor y olía a tristeza. Una mujer de pie deseando caer muerta. Parecía no haber otro modo de olvidarse de el. había pasado tanto tiempo con el que pensó que seria para siempre. ¡Déjame en paz, loca! ¡No vuelvas a llamarme! Pero solo quería hablar con el una vez mas.

Vuelve conmigo, gritaba en silencio. Su voz se había agotado hacía tiempo. Quizá fuese por eso por lo que llamar por teléfono no era el método mas adecuado para volver a contactar con el. No ofrecía respuesta. ¿Quien es? Silencio. ¿Quien es? mas silencio. ¿Eres tu otra vez? Ojala pudieras leerme la mente.

Alguien la había elegido a ella. La bruja le golpeó con su escoba de pequeña y desde entonces creyó estar maldita desde entonces. Hubo años en los que creía que la maldición había desparecido por completo. Pero volvió con mas fuerza, dejándola muda de golpe, sin mas ni mas sin saber como. dejándola sola, sin poder hablar siquiera consigo misma. La apartó del hombre que amaba. Nada peor para ella que la soledad total.

Noches y días lluviosos empapados en lagrimas. Ojos empañados que no dejaban ver. Vuelve conmigo, por favor. Había sido un cabrón. Te quiero, pero mi reputación se desmoronaría si se enteraran de que salgo con una muda de mierda. Ella no lo culpó nunca. Lo entendía, lo intentaba al menos y se decía a si misma que lo entendía.

Su casa se había convertido en un vertedero. Conteniéndola a ella. vagando sin rumbo, sin alma, sin ganas de mantenerse en pie. Había cuando se le ocurría dormir en el suelo. Nunca le dolia la espalda. Ya no le dolía nada mas que el corazón. Lloraba. Fuera llovía y dentro también. llovían lágrimas. Mojado el suelo, las fotos. Se habia golpeado la cabeza contra la ventana de su habitacion buscando la muerte. Inconsciente. Tan solo hallaste la inconsciencia. Dentro de poco despertaras y cuando lo hagas de nuevo lagrimas. Paquetes de pañuelos usados. Papeleras llenas, nunca se vaciarían Vuelve, ¡Oh Dios! ¡Olvidate! Nunca volvera.

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