martes, 2 de febrero de 2010

Nº 9: ¿RECUERDAS?

Para alguien especial:
Hubo un tiempo en el que lloraba por conseguirte, y cada día que pasaba sentía que te tenía más cerca, pero nunca te atrapaba, a veces por ti y otras por mí. Me tumbaba en la cama pensando en todo aquello que había fallado y me prometía que no volvería a cometer los mismos errores, pero seguí haciéndolo.

Hasta que un día te conseguí y ni siquiera yo sé cómo ni porque volví a perderte. Pero tú me querías de verdad, lo sabía y supe que me darías otra oportunidad, aunque nunca me lo dijiste. Así fue como te conseguí de nuevo y me jure que ya nunca mas volvería a pasar nada que nos separara. Pero hay cosas que ni yo nadie puede controlar y paso lo que tenía que pasar.

Quizás sea verdad lo que todo el mundo decía, que no estábamos hechos para estar juntos, aunque tus amigas decían que hacíamos buena pareja, pero en realidad sabían que no duraríamos ni un verano.

Y cuando volví a perderte, tú rehiciste tu vida, intentando olvidarme y muchas veces creía que lo habías conseguido aunque sé que nunca sabré si me equivocaba o no. A mí me costó muchísimo olvidarte, más de lo que nunca hubiera imaginado. Durante años, volvía a ver aquellas imágenes, aquellos momentos en los que nos abrazábamos y mirábamos las estrellas juntos, en los que yo hacía como que sabia todas las constelaciones y te explicaba conjuntos de estrellas que ni siquiera existían, pero lo hacía solo porque verte sonreír era lo que me devolvía el aire que me robaba tu mirada, ¿Recuerdas?

Aun hoy, tantos años después sigo queriéndote como el primer día, pero volver a estar junto a ti es solo un sueño que a veces se convierte en pesadilla y no puedo escapar de ti.
Sé que nunca leerás esta carta, pero solo la escribo para desahogarme y… si da la casualidad de que la lees algún día, por favor, no me lo digas, ni siquiera está acabada, simplemente he puesto lo primero que me ha salido.
Te quiero, siempre.
Marcus

Dana releyó la carta por dos veces, sin poder creerse lo que estaban viendo sus ojos. Aquel chico por el que suspiro tantos años y que la había usado y después la había tirado, el chico al que a pesar de todo lo que le hizo volvió a ofrecerle otra oportunidad, en realidad la quería más de lo que nunca le demostró y puede que por eso ya no estuviesen juntos.

Dejo la carta dentro de la caja de donde había salido. Estaba a ayudando a Marco a hacer al mudanza. Marco había entablado una relación con una nueva chica y ahora Dana era una de sus mejores amigas.

Como buena amiga no dudo un momento en ayudarle en hacer la mudanza, en realidad le debía muchas cosas y muchos momentos. Cogió otra caja y la metió en el camión. En ese momento Marcus salió de la casa que iba a abandonar y dejo un caja en la entrada, Dana se quedo mirándolo desde la parte trasera del camión. Este se dio cuenta y la miro durante unos segundos, pero volvió a introducirse en la casa.

Dana estaba hecha un lio, aun le costaba comprender todo lo que estaba pasando. Volvió a recordar todos aquellos momentos que vivió junto a Marcus. Recordó una de esas noches en las que observaban las estrellas sin que ninguno de los dos supiera cual era cada constelación.
Y se quedo allí sentada en el borde de la parte trasera del camión, con la mirada perdida.

-¡Hey, Dana! Vamos, despierta, ya quedas poco, luego podrás descansar – Marcus el saco de su ensoñación. Ella pensó en preguntarle tantas cosas, quería hablar con él, incluso sintió el deseo de besarle y poner a fin a su relación y a la de Marcus, pensó en que las cosas volverían a ser como antes. Pero ya nada volvería ser como fue.

-Si, perdona, solo estaba pensando – dijo Dana, sonriéndole.
-Ay…en que estarás pensando… - dijo Marcus con un tono bastante peculiar
-En…nada, cosas mías – contesto Dana, y metió otra caja en el camión.

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